Eduardo Rodríguez Giolitti: Kamarata

27-03-2012

Kamarata. Hace una semana, esta profesión que tanto amo me permitió vivir una experiencia inolvidable, la que quisiera para todos los venezolanos, por lo menos una vez en la vida. Digo así, porque formé parte de un grupo de periodistas invitado por la Fundación Esteban Torbar y su proyecto Eposak para los pemones emprendedores de Kamarata. Quizás usted se esté preguntando ¿qué es Kamarata? y la primera respuesta que se me ocurre es emocional, sentimental: ¡un lugar mágico!

El Valle de Kamarata es una muy verde y extensa llanura, en uno de los costados del Auyantepuy, el tepuy más grande de Venezuela y desde donde brotan numerosas y espectaculares caídas de agua, incluyendo el Salto Angel. Los periodistas invitados fuimos Valentina Quintero, Arianna Arteaga Quintero, Gerhard Weill y este servidor. Eposak, significa "logro" en pemón, y es un proyecto impulsado por la Fundación Esteban Torbar para el apoyo y financiamiento de diversos proyectos de emprendedores de indígenas pemones kamarakotos, es decir, del Valle De Kamarata, donde además de la comunidad de Kamarata, también existen asentamientos sociales como los de Uruyén y Kavak.
 
Fue un viaje fascinante, en el que alcancé un crecimiento personal sorprendente. Lo afirmo con convicción, pero sobre todo con gratitud, ya que viví el primer contacto con un escenario natural conmovedor, con un paisaje humano de grandes valores familiares y sociales como el de los pemones, con un equipo de colegas periodistas que me enseñaron grandes lecciones en el compartir, y con los miembros de la Fundación Esteban Torbar, FET, gente capaz y comprometida con el futuro de Venezuela y que visualiza en el turismo de ésta y otras regiones, un gran potencial para apalancar nuestro desarrollo como país.
 
¿Cuándo imaginé que iba a pasar toda una noche durmiendo en una hamaca junto a muchas personas debajo de una churuata, o bañándome de noche en diversos ríos como cierre de intensas jornadas? Llegar al cañón de Kavak y recibir la energía de su cascada fue otra gran vivencia, pero un pico emocional, sin duda, fue mi determinación para montarme en una pequeña avioneta y atreverme a volar durante dos horas cuarenta y cinco minutos hasta La Paragua, para luego proseguir una hora más hacia nuestro primer destino, el campamento de Uruyén. Fue un logro personal celebrado por mis compañeros de viaje, ya que en un primer intento sufrí una sensación de claustrofobia al intentar abordar otro avión que salió más temprano. Sobrevolar el Salto Angel, vivir la experiencia de Jimmy Angel cuando se internó en atrevido vuelo por el "Cañón del Diablo" para descubrir la caída de agua más alta del mundo, también fue parte de lo que me quedó en el corazón.
 
Fue mi primera vez en esta parte del país, "el mundo perdido" para muchos, incluso más allá de nuestras fronteras. Una maravilla visitada por gente de todas partes del planeta. Sueño con que muchos venezolanos puedan vivirlo como yo, pero los sueños no bastan. Hace falta mucha voluntad y esfuerzo sostenido, por eso, valoro, admiro y siempre apoyaré la labor de la FET y el proyecto Eposak. Ellos hacen que tú participes con donaciones o préstamos desde apenas BsF 50 para que tantos sueños de nuestros pemones se materialicen. Ingresa en la página www.eposak.org y conoce quiénes son estos compatriotas pemones emprendedores y sus proyectos. Estoy seguro que te motivarán a activar tu respaldo. Es la Venezuela posible, y depende de todos nosotros hacerla realidad.
 
 
 

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